La vida sin cultura es un error

Antonio Morales
30 de julio de 2018

Y entonces, ¿qué hiciste con las dos monedas que te di esta mañana? Y el mendigo le contestó: con una moneda compre pan: pan, para tener con qué vivir; y, con la otra moneda compre una rosa: una rosa para tener por qué vivir. Esta antigua leyenda árabe, que leí a Rosa Montero, derivó más tarde en el refrán español: después del pan, la cultura, (o si se quiere la rosa) es la primera necesidad del pueblo. Refrán que fue ennoblecido por el poeta: “bien está, que todos los hombres coman, pero también es necesario, que todos los hombres sepan”. y es que, en efecto, sin cultura no existe identidad, ni emoción, ni belleza, ni ciencia, ni excelencia, ni tampoco sueños. La cultura es una palabra vinculada al cultivo, a la creación, al conocimiento, al progreso, a la comunidad, a fa fertilidad, él la riqueza, a la perfección… (Cicerón decía que era el alimento del alma).

Así pues, resulta que sin cultura no hay futuro posible, y no lo hay porque la palabra cultura encierra un mandato claro y preciso: cambiar el mundo a mejor; y hacer mejor a las personas.

De ahí que sin cultura, se diga, que no hay futuro posible. Y así lo hemos entendido las ciudadanas y los ciudadanos malagueños hace ya algún tiempo. Y aquí estamos, con nuestros museos, con nuestra universidad, con nuestros conservatorios superiores, con nuestro parque tecnológico, con nuestra orquesta filarmónica, con nuestros festivales, con nuestras costumbres… Y aquí estamos con nuestros extraordinarios artistas plásticos, con nuestros actores y actrices magníficas, con nuestros escritores y poetas excelentes, con nuestros bailarines únicos, con nuestros cantantes y cantaores de fama universal, con nuestros soberbios músicos y con nuestros maravillosos maestros y críticos.

Sabido es que hay un tiempo para cada afán y ahora el afán es construir, junto a la mar, una obra de arte: el auditorio de música y danza de Málaga.

Hora es ya, de hacer realidad, por fin, los viejos sueños de todas y todos los malagueños, consistente en oír todos los días, en los aires de nuestra ciudad y provincia los clarinetes, flautas, oboes, timbales, violines y contrabajos; las voces de barítonos, sopranos y tenores; los duendes y misterios del cante, baile y toque flamenco; o los viejos sueños de quedar seducidos por la belleza o plasticidad de la danza. Ya lo dijo el filósofo: la vida sin cultura es un error.