Carta abierta a las amigas y amigos del Auditorio de la Música de Málaga

Málaga, 30 de julio de 2019
Carlos de Mesa 

Estimadas amigas y amigos:
Os dirijo estas notas con el deseo de explicarme lo mejor posible sobre las razones de mi compromiso y trabajo a favor del Auditorio de la Música de Málaga.

Mis sentimientos hacia el Auditorio
Yo deseo el mejor Auditorio de la Música para Málaga. Mi empeño de dedicar tiempo y trabajo a reclamar el Auditorio de la Música está en la razón de haber sido y ser un convencido de la necesidad de que nuestra Ciudad cuente con un equipamiento cultural musical con las mejores características para conseguir ser realmente una ciudad de la cultura.
Siento un compromiso de agradecimiento al mundo de la cultura de nuestra Ciudad, derivado de los muchos años que he podido trabajar en la gestión de la misma, desde el Área de Cultura del Ayuntamiento, el Teatro Cervantes, la Orquesta Sinfónica Ciudad de Málaga (hoy Filarmónica de Málaga), la empresa MCAPITAL Consultores, la Oficina de la Candidatura Málaga 2016, la emisora LOCALIA TV, la Cooperativa Iniciativas Escénicas y Musicales y la Asociación Miguel Romero Esteo.
Para mí el Auditorio es mucho más que un auditorio. He vivido la triste y lamentable historia del Auditorio desde el principio. Fui yo, en el año 1991, el que redactó el primer pliego de necesidades para un proyecto de auditorio para Málaga. Se había elegido la parcela situada frente a la actual Comisaría de Policía; Salvador Moreno Peralta redactó sobre este pliego de necesidades un anteproyecto. La crisis económica del año 1993 acabó con aquel sueño. Años antes, se había recuperado y rehabilitado el Teatro Cervantes y estábamos en la constitución de la Orquesta Sinfónica Ciudad de Málaga (hoy Filarmónica de Málaga).

Mis ideas y consideraciones sobre la reclamación del Auditorio
En estos últimos años, otros tiempos, otras circunstancias, tras liquidarse en 2013 el Consorcio de abril de 2007, creado para la construcción del Auditorio de la Música de Málaga, y pasados cinco años de silencio (2013-2018) de los poderes que gobernaban las diferentes Administraciones Públicas, y también de los ciudadanos, sobre la posibilidad de acometer de nuevo la construcción del deseado-necesario Auditorio, en un ejercicio de corresponsabilidad ciudadana me plateé crear un “movimiento ciudadano” que reclamara la construcción y puesta en funcionamiento del mismo.
En la reclamación, consideré que había que trabajar en dos direcciones: hacia los ciudadanos y hacia los poderes públicos, con el objetivo esencial de que los poderes públicos retomaran el compromiso de ponerse a trabajar para dotar a Málaga de su deseado-necesario Auditorio de la Música.
En una dirección, la reclamación ciudadana debía motivar y comprometer a los poderes públicos. Debía ser una reclamación ciudadana lo más amplia y transversal posible. Había que desmontar la idea generalizada de que el Auditorio era para un solo tipo de música (la sinfónica y la lírica), opinión que lo situaba como un equipamiento cultural de minorías y elitista; así como despejar también que el Auditorio era un recurso cultural exclusivo y patrimonio de la Orquesta Filarmónica de Málaga, y para ello se desarrolló la idea de “El Auditorio de todas las Músicas”.
En la segunda dirección, debía ser una petición a los poderes públicos muy concreta y clara para que se pusieran a trabajar en dotar a Málaga de su Auditorio, y para ello se concretó la petición en “La creación de un ente jurídico que lleve a cabo la construcción y posterior gestión y mantenimiento del futuro Auditorio de la Música, de Málaga; ente jurídico formado por el Ministerio de Cultura y Deporte, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial de Málaga y el Ayuntamiento de Málaga.”
Yo estaba en el conocimiento, por vía directa, de las consideraciones que las Administraciones Públicas tenían sobre el demandado Auditorio de la Música de Málaga. Todas coincidían en reconocer la necesidad de que la ciudad de Málaga dispusiera de un Auditorio, con unas características de acuerdo a su categoría de ciudad, dimensión demográfica, cultural y de liderazgo; pero no estaban tan de acuerdo  sobre algunas cuestiones técnicas y de coste.
Por tanto, para que los poderes públicos se pusieran a trabajar, la petición tenía que ser muy concreta, sin condiciones previas de ningún tipo que pudiera distanciar o disuadir a alguna de las Administraciones Públicas a sentarse a trabajar con las otras que tienen competencia para dotar a Málaga del Auditorio de la Música. Todas las condiciones técnicas que se debían resolver para construir y poner en marcha el Auditorio, había que apartarlas para resolverlas, en su momento,  en una mesa de trabajo, como la aceptación del proyecto de ejecución existente, la aceptación de la parcela en la explanada de San Andrés en el recinto portuario, donde debía construirse el Auditorio, el presupuesto de coste, la distribución de las aportaciones de las Administraciones Públicas para la financiación de las obras y equipamientos, el programa de trabajo, el plazo de ejecución, etc. Es evidente que en la mesa de trabajo conjunto, con la responsabilidad y el compromiso que se supone, las Administraciones Públicas llegarían de forma consensuada a la solución de construir el mejor Auditorio para Málaga, seguro que a partir del existente proyecto de ejecución.

El “movimiento ciudadano”
La idea de poner en marcha el “movimiento ciudadano” era la de dotar de sentimientos a la reclamación del Auditorio. Unos sentimientos ciudadanos que debían ayudar a legitimar y motivar a los poderes públicos para tomar la decisión de ponerse a trabajar por hacer realidad el Auditorio de la Música.
El movimiento ciudadano que reclama el Auditorio, creo que ha hecho y está haciendo, con cierta eficacia, el trabajo que le corresponde: ha logrado establecer un sentimiento de compromiso en la ciudadanía, ha puesto en la agenda de los poderes públicos, con cierta prioridad, el asunto del Auditorio de la Música, y ha movido a los medios de comunicación social a situar el Auditorio como un asunto de interés social y cultural de primer orden.
El “movimiento ciudadano” ha dado voz a los ciudadanos, a través de su plataforma de reclamación  dispuesta en Internet, en la que miles de personas han confirmado su apoyo a la reclamación del Auditorio y han dejado miles de mensajes de una gran emotividad. Se ha propiciado que las redes sociales se  inunden de cientos de tarjetas mensajes reclamando el Auditorio, de todo tipo de personas comprometidas con la cultura y con la música.
Se ha dado voz a los artistas y profesionales de la música, de todo género de música: música clásica, teatro musical, flamenco, jazz, pop-rock y ópera-zarzuela. Las intervenciones de los artistas y profesionales participantes han sido como narraciones de unos sueños en los que ellos se veían en el Auditorio disfrutando de grandes espectáculos de las músicas que les hacen vibrar. Hemos conocido sus sueños de cómo podría crecer la oferta de esos grandes espectáculos, de cómo el Auditorio podría potenciar la creación e interpretación de todos los géneros musicales, de cómo el Auditorio podría convertirse en el referente del gran proyecto musical de Málaga, el proyecto que late en los corazones de todos ellos. Todo ha quedado grabado.
También se ha dado voz a los artistas, en el escenario, en conciertos, reclamando el Auditorio. Han participado artistas del mundo de la copla, en un espectáculo amadrinado por la gran Adelfa Soto; del mundo del jazz, en una inolvidable “jam session” impulsada por el profesor Antonio Lara; y también a la familia lírica de Málaga con un concierto histórico, posiblemente irrepetible, liderado por nuestro querido y admirado Carlos Álvarez, acompañado de las voces más relevantes de la lírica de Málaga.

Mi compromiso
Estas son mis ideas, planteamientos, estrategias y acciones en la reclamación ciudadana del Auditorio de la Música, son claras, contundentes y transparentes, en una disposición de colaboración para conseguir que Málaga disponga de su Auditorio. Toda la información está publicada en https://pasionporlamusicamalaga.es/
A la fecha, el “movimiento ciudadano” casi lo ha logrado, las Administraciones Públicas han participado en actividades que reclamaban el Auditorio; pero falta lo esencial, que se pongan a trabajar por el Auditorio. Habrá que seguir trabajando en ello.
Ahora entramos en otro escenario, se prevén tiempos complicados, muy difíciles para el Auditorio. Es lo que se percibe cuando se analizan los resultados de los necesarios pactos políticos para sacar adelante los presupuestos de las Administraciones Públicas. Yo estoy dispuesto a seguir trabajando, colaborando, desde el compromiso y la lealtad a nuestra Ciudad y espero que así sea también para los miles de ciudadanos que siguen y reclaman el Auditorio de la Música para Málaga.