Auditorios, hogueras y ‘júas’

Auditorios, hogueras y ‘júas’
Una aproximación musical a la llegada del verano, de lo clásico a lo popular
Málaga, 20 de junio de 2018
Carlos de Mesa

Con el 21 de junio llega el verano. Llegan los días con más horas de sol y esta circunstancia ha sido festejada desde tiempos ancestrales por los hombres y mujeres. Se han celebrado y celebran fiestas en todos los rincones del hemisferio norte de la Tierra. Fiestas en las que, en la tradición, se ofrecían y ofrecen hogueras al sol para que no decaiga su fuerza.

Como una tradición más moderna, el día 21 de junio se celebra en Europa,  y en medio mundo, la “Fiesta de la Música”, que creó, en el año 1982, Jack Lang, entonces ministro de cultura de Francia. La “Fiesta de la Música” se vive en el mundo como una fiesta abierta a la diversidad, en la que caben todo tipo de músicas, abierta a la participación de músicos profesionales y aficionados, en espacios públicos no convencionales para los conciertos, ofrecidos de forma gratuita para el disfrute de los ciudadanos.

El día 21 de junio de 2018, día de entrada al verano y de celebración de la “Fiesta de la Música”, se cumplirán 4 años, 11 meses y 28 días desde que las administraciones públicas de nuestro país procedieran a finiquitar el necesario-deseado-soñado Auditorio de la Música de Málaga. Ha transcurrido todo ese tiempo, que serán 5 años, el día 24 de junio, día del funesto aniversario, sin noticias políticas sobre la necesidad de retomar formalmente la construcción de Auditorio y sin noticias ciudadanas de plantear una firme y contundente demanda para su construcción.

La actividad musical en la Ciudad es de una gran vitalidad, en la formación y en la oferta de conciertos, con una importante aceptación social. El sector de la industria del turismo demanda nuevos recursos culturales que propicien el aumento de la pernoctación en los hoteles. Y ante esta realidad social y económica no aparece una demanda ciudadana razonada y firme sobre la construcción del necesario-deseado-soñado Auditorio de la Música, de todas las músicas y, por consiguiente, la agenda política pasa del asunto y no toma nota de la necesidad percibida, aunque no reclamada.

Por nuestras tierras, los montes y las playas de la provincia de Málaga, la entrada al verano se festeja el día 24, por aquello de la conveniencia cristiana, para que coincidiera con el día de San Juan Bautista. Son los verdialeros los que toman principal protagonismo en esta fiesta a lo malagueño. La celebración tiene carácter de gran fiesta, con ritos ante candelas y músicas vibrantes de violines, guitarras, panderos y chinchines. Ésta es una Fiesta participativa, a la que se convoca a los paisanos con zumbidos de caracolas que resuenan por los valles, laderas y colinas de los Montes de Málaga. Es arriba, en el pico del monte de Santo Pítar, cerca de la Venta de Cárdenas, donde la fiesta de verdiales se da cita con mayor resonancia. A ella acuden las gentes de las cortijadas más o menos cercanas. Allí se enciende una gran candela, que a veces se ve desde la bahía de Málaga.

Que curiosa mala coincidencia la que se da en el día de la celebración de la gran fiesta de los Verdiales, con músicas, candelas, buenos deseos y la quema de los malos asuntos, en la entrada del prometedor verano, con la no poder dejar de recordar, con tristeza, que un 24 de junio, el del año 2013, se procedió, por parte de las administraciones públicas que impulsaban el proyecto del Auditorio, la firma del finiquito, la liquidación, del necesario-deseado-soñado Auditorio de la Música, de Málaga.

No parece que el Auditorio de la Música de Málaga mereciera haberlo tirado a una candela de los “júas”, como un mal asunto, mientras en un ambiente de alegría ciudadana, ajena a lo que acontecía, sonaban caracolas y música de verdiales, en cientos de fiestas, por los pagos de nuestros montes. ¿O quizás sí?. ¿Es lo qué se merecía la “Ciudad del paraíso”?, como la llamó el poeta, o de la ciudad que se presenta al mundo como la “Ciudad de la Cultura”, según la llaman los estrategas del marketing turístico.

Feliz verano musical.