Se pueden tener alas

Se pueden tener alas
4 de diciembre de 2017
Carlos de Mesa

El que Málaga disponga de un Auditorio no es una cuestión exclusivamente de mostrar emociones ciudadanas, es una cuestión que precisa también la exposición de razones ciudadanas, y ahí estoy muy de acuerdo con lo expuesto por Pablo Bujalance, en su artículo, de 2 de diciembre pasado, en el periódico Málaga Hoy.

Yo tengo el deseo firme e inmenso de que nuestra ciudad disponga de un Auditorio para la Música, para todas las músicas, para la Ciudad, y los que me conocen saben que esto es cierto. Considero, de manera racional, que un Auditorio en Málaga es una cuestión estratégica
para el desarrollo cultural, social y económico, e igualmente considero que este deseonecesidad de disponer de un Auditorio en nuestra Ciudad está huérfano de un discurso ciudadano que lo demande de manera apasionada, pero también razonada y exigente, un discurso que debe llegar a todos los rincones de la Ciudad, para hacer partícipe del mismo a una amplia mayoría de ciudadanos, un discurso que logre el convencimiento de los muchos beneficios que este proyecto puede traer a Málaga.

No es ésta una cuestión para tratar circunstancialmente en pequeñas tertulias de amantes de la “gran música”, en las que descargar las responsabilidades y culpas a los políticos correspondientes; es una cuestión de toma de corresponsabilidad ciudadana, desde lo personal, el asociacionismo cultural, el tejido empresarial y los medios de comunicación, de forma que ponga en la agenda política local la necesidad de acometer la dotación del deseado-necesario Auditorio en nuestra Ciudad.

En la línea de lo argumentado, es de interés el constatar que desde el 24 de junio de 2013, fecha en la que se finiquitó el proyecto del Auditorio de Málaga, hasta el pasado 20 de noviembre (han pasado más de 4 años), fecha en la que el Alcalde ha vuelto a poner sobre la mesa de las ilusiones el Auditorio, no se había tratado nada, de forma rigurosa, sobre el mismo.  Y hay ámbitos muy serios, formales y representativos en nuestra Ciudad,

como la Fundación CIEDES y el Consejo Social de la Ciudad de Málaga, en los que se podría haber tratado la dotación de un Auditorio para la Ciudad, ámbitos éstos, de CIEDES y el Consejo Social, en los que tienen participación las administraciones públicas, las empresas, las entidades financieras, los sindicatos, los vecinos, las asociaciones culturales y todo tipo entidades ciudadanas.

Lo que proliferan son los ligeros análisis comparativos sobre situaciones de otras ciudades y sobre las realidades que se dan en las mismas en cuanto a sus equipamientos culturales, acabando estos análisis sin señalar las razones objetivas por las cuales Málaga no tiene su Auditorio, y así para finalmente tratar de insinuar que todo podría resultar posible con una decisión política, fruto de un impulso emocional. Esto último, quizás podría darse para el caso de ser necesaria una sola voluntad política, pero no para cuando es necesario concitar diversas voluntades políticas de diferentes ámbitos.

Es cierto que se puede dar el caso de tener fortuna y disponer de cosas deseadas sin hacer nada para ello, pero pudiera ser más certero tener cosas deseadas por el esfuerzo y el empeño puesto en ello. Por eso, insisto en la necesidad de tomar corresponsabilidad ciudadana para colaborar personalmente en informar, justificar, facilitar y exigir la toma de las decisiones políticas necesarias para dotar a Málaga de un Auditorio para la Música, para todas las músicas, para la Ciudad. La sociedad civil debe armarse de un discurso contundente que exponga los beneficios que el equipamiento de un auditorio para la música aporta a una ciudad desde las dimensiones de la generación de cultura, la cohesión social, la articulación urbanística y el desarrollo económico, y todo esto mucho más en una ciudad como Málaga que desea posicionarse destacadamente como destino internacional de turismo cultural.