Málaga, momento musical

José Manuel Cabra de Luna
28 de julio 2018

El momento musical es una pieza corta, propia del romanticismo, en forma de lied y cuyos mejores ejemplos quizá los encontremos en la obra de Schubert. Pero, en este caso, no utilizamos la expresión con ese sentido sino en el literal, para referirnos a que creemos firmemente que ha llegado el momento para que Málaga ponga el rumbo hacía la música hasta conseguir el Auditorio que tantos años lleva esperando.

Por unas u otras razones de indefiniciones urbanísticas de la ciudad, por la llegada de las dos últimas crisis económicas que tan fuertemente nos golpearon o porque, como ocurre con el cauce del Guadalmedina, las Administraciones Públicas no han encontrado el momento a pesar de la necesidad, lo cierto es que el Auditorio se ha ido posponiendo de una vez para otra, de un año o un decenio para otro. Pero ahora, Málaga, lo necesita y lo necesita con la urgencia que se requiere para completarse como ciudad de la cultura.

Tenemos una infraestructura museística de primer orden. Algunas de las exposiciones que tienen lugar en nuestros Museos y Centros de Arte tienen auténtica relevancia internacional, hasta el punto de que puede hablarse con propiedad del eje artístico Barcelona, Madrid, Málaga (ese es el caso, por ejemplo de la actual exposición de Andy Warhol en el Museo Picasso Málaga).

La Colección del Museo Ruso de San Petersburgo o el Centre Pompidou Málaga, por sólo citar a los tres grandes paquebotes museísticos, nos colocan en el lugar más alto en cuanto a oferta cultural plástica.

Pero no ocurre así con la música. Y ello pese a existir una afición local suficientemente potente y otra potencial, en toda la provincia, especialmente en ambas Costas, que alimentarían la oferta que se pudiera efectuar. Al tiempo, Málaga puede ofrecer algo único por novedoso y que es cohonestar su oferta plástico museística con la oferta musical y lograr una auténtica interacción de las artes de modo natural.  Los iconos se compadecen con mucha parte de la música rusa, hay un latido común en ellos y eso estaríamos en condiciones de evidenciarlo.  Muchas de las obras que se exhiben en el Centre Pompidou tienen una perfecta correlación musical con la música de las vanguardias europeas, por no hablar de la simbiosis entre la obra de Satie con muchos de los cuadros de Picasso o de las obras “ad hoc” de éste para Falla o Stravinsky.

No tenemos que recurrir al agravio comparativo con otras ciudades de nuestro entorno para apoyar nuestra solicitud del Auditorio. Málaga lo necesita por derecho propio y porque nuestra imagen y realidad de ciudad cultural no estará completa hasta no contar con él. En este momento es un objetivo prioritario. Es nuestro momento musical.